En Venezuela siempre hablamos de dos bandos: el gobierno y la oposición, peleados entre sí. Pero esa pelea ya no resuelve nada.
Los problemas son cada vez más complejos y golpean al ciudadano común, a su familia, a su comunidad. Y se nos olvida algo: el país no cabe en dos bandos.
Hay un tercer grupo, y es enorme: la gente que trabaja. El que madruga, el que produce, el que sabe hacer las cosas. Gente común. Lo único que quiere es que el país funcione. Esos somos nosotros. Un País que Funcione les da, por fin, una voz.
Y hay que decirlo de una vez, porque es lo primero que uno piensa: no somos un partido.
No tenemos candidatos. No vamos a estar en ninguna tarjeta electoral. Un partido busca ganar elecciones y gobernar, y eso es válido y hace falta. Lo nuestro es otra cosa: que las cosas funcionen, gobierne quien gobierne. El día que busquemos poder, dejamos de servir. Por eso no lo buscamos.
Entonces, ¿qué somos?
Antes que nada, gente que educa. Nuestra primera tarea es explicar las cosas claras, con la verdad por delante, sin enredos y sin manipulación. Un pueblo que entiende no se deja engañar, y un pueblo que entiende es libre.
Por eso lo decimos sencillo: Educar es liberar. Convertimos lo complicado en entendible, para que cada quien saque sus cuentas y decida por sí mismo.
Y todo lo que proponemos pasa por un mismo estándar: los hechos, la ley y el ciudadano. Que sea verdad, que sea legal, y que sea por el bien de la gente. Si falta una, no avanzamos.
Nuestro terreno
Elegir quién gobierna les toca a los líderes y al voto de la gente. Es legítimo y hace falta. Lo nuestro es distinto, y va aparte: que el país no se pare mientras eso se decide.
Nos ocupamos de lo que a la gente de verdad le importa: que haya luz, que llegue el agua, que el hospital atienda, que uno pueda trabajar y comer. La política la deciden los venezolanos con su voto. Nosotros ayudamos a que haya país el día después.
¿Y qué ponemos nosotros?
El «cómo». Lo nuestro no es hablar, es resolver. Cómo llevarle ayuda directa a las familias con plata que es de Venezuela. Cómo cuidar lo que es del país y usarlo para levantarlo. Cómo llegar, con fechas claras, a unas elecciones de verdad.
No son promesas. Son planes que ya están hechos y se pueden hacer.
¿Y por qué confiar en nosotros?
Mírenos el símbolo de nuestro movimiento. Un araguaney, un turpial, unas orquídeas. El árbol, el pájaro y la flor de Venezuela. No son de ningún partido. Son de todos.
Ese es nuestro terreno: el país entero, el que nos pertenece a todos. Somos la Venezuela que trabaja, unida por lo único que de verdad nos junta: Venezuela.
Esto es una invitación
A los líderes políticos, sean del lado que sean: los necesitamos, y los queremos adentro. Pongan su liderazgo en esto. Y a toda esa gente que sabe, que trabaja y que quiere ayudar: júntense también.
Cada quien pone lo suyo: nosotros, lo que falta; ellos, lo que solo la política puede dar. No le competimos a nadie. Sumamos. Trabajamos con quien sea, de la tendencia que sea, porque nuestra apuesta no es por un bando: es por Venezuela y su gente.
No queremos el poder.
Solo queremos que el país funcione.
Venezuela no está formada solo por dos bandos. También existe un país entero que trabaja, sabe hacer las cosas y no quiere el poder. Quiere ayudar.
Para profundizar
Nuestro pensamiento, en detalle
Los principios que nos guian, la visión de país que proponemos y los ensayos que la desarrollan.